Educación

¿Y si se hace pis en la cama?

cheerful boy in white bed

Se denomina enuresis nocturna cuando un niño de cinco o más años se hace pis en la cama más de dos veces al mes. Es un problema frecuente que suele desaparecer, sobre todo a partir de los diez años, aunque hay veces que puede persistir.

En qué consiste

En algunos casos el pediatra puede hacer pruebas para descartar causas de origen físico, así como infecciones y diabetes. El problema puede producirse por una hormona, porque el niño no se despierta a pesar de la sensación de vejiga llena o por genética, ya que suele producirse cuando uno o ambos padres también sufrían este problema. Asimismo puede deberse a otros motivos, como por ejemplo cuando los padres están demasiado pendientes del niño o cuando no existen límites en casa.

Qué hacer

En ningún caso debemos ridiculizar, castigar al niño o ignorar el problema, ya que le creará inseguridad que es peor porque le puede producir vergüenza y falta de autoestima.

Debemos tener una actitud positiva y hablar con el pequeño explicándole que es algo que les pasa a más niños y que el problema se solucionará siguiendo unas medidas.

Es muy importante que nos aseguremos de que el niño vaya al baño durante el día y la noche, sobre todo antes de ir a la cama.

No debemos dejarle sin beber las horas previas a ir a la cama, aunque no deben tomar un exceso de líquidos. Si el niño no se ha hecho pis por la noche podemos premiarle con un detallito o una actividad que le guste especialmente.

No debemos ponerle pañal por la noche, ya que no será consciente del problema al no sentirse mojado y no estará motivado para solucionarlo. Cuando se haga pis debe cambiarse de ropa interior y de pijama, así como ayudarnos a cambiar las sábanas de la cama.

Más consejos

En el mercado existen unas alarmas que avisan cuando el niño comienza a hacer pis, por lo que se despierta y puede ir al baño, muy útil si se utilizan de forma continua.

También pueden hacer un entrenamiento en retención para que aprenda a ser consciente de la sensación de vejiga llena y refuerce el control de los esfínteres a través de unos ejercicios. En casos más complicados el pediatra puede recetar medicamentos.