Voy a tener un hermanito
Sin dudas que tener un hermano es un maravilloso obsequio de la vida que, por suerte, muchos de nosotros conocemos. Contar con hermanos no solamente enriquece nuestra vida, sino que se construye un importante factor de protección ante diferentes crisis vitales.
Los desarrollos de los pequeños es distinto cuando tienen hermanos con quienes experimentar las acciones sociales, afectivas y cognitivas que después deberán enfrentar a lo largo de toda su vida, en ocasiones menos cálida que el vínculo fraterno. Tener un hermanito es de los más intensos hechos vitales estresantes a los que están expuestos los pequeños, principalmente si es el primero. Contar con un hermanito simboliza un verdadero terremoto en el hasta entonces predecible y seguro mundo en que se vivía.
Este enérgico cambio vital originado por el nacimiento de un hermanito trae respuestas emocionales evidentes y sobretodo en el comportamiento de los niños, que de ninguna forma significan daños psicológicos inevitables. Sino por el contrario, este hecho estresante ofrece a los pequeños la oportunidad de fortalecimiento mediante los enfrentamientos exitosos y la superación de una de las primeras crisis serias en su vida. La llegada de un segundo bebé es un shock para toda la familia. Todo cambiará, habrá mucho más trabajo, más exigencias emocionales y físicas, más cansancio y tareas a realizar. Las funciones de esposos quedan muchas veces escondidas bajo los papeles de mamás y papás, originando posiblemente algunas tensiones y malentendidos.
A menudo nos lleva mucho tiempo convencernos de que en nuestro corazón existe lugar para una persona más.
el 22-04-2008

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