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Violencia escolar

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 Los peques están expuestos a la violencia de sus pares (mencionando una de la cantidad que puede padecer) como parte del vivir cotidiano. El índice de agresiones entre niños es muy alto e inclusive alarmante si evadimos responsabilidades que nos comprometan como adultos en el camino de guías te estos pequeños grandes sabios.

Son pequeños si se los compara con sus padres, familiares o vecinos mira en su interior y hallarás grandeza. El estilo de vida que les toque vivir marcará definitivamente el tipo de vínculo que establecerá con su contexto cercano y de convivencia haciendo dificultoso el entender que tiene que tratar bien al par por respeto a la vida si esta en un medio de agresiones constantes.

El niño que crece con un ejemplo amoroso será amoroso como pilar fundamental y aquel a quien se lo señala o insulta aprenderá a tener las mismas conductas. Las acciones de los peque en la escuela muchas veces están libres del círculo familiar y contenidas por el personal docente, pudiendo a veces generar trasnformaciones oportunas.

Sentir el alma quebrada es producto de la violencia, la semilla de esta planta básicamente se encuentra en “las diferencias” que los peques sienten entre ellos/ellas. Reales o no desde su lugar modifican su conducta, a veces es imperceptible porque parece que en esta globalización humana deshumanizó a las personas ya que un grito no suele tomarse como acto de violencia cuando en realidad es el comienzo de una sucesión de acciones tales.

Hay diversas manifestaciones de violencia infantil, por ejemplo: empujar al compañero, llamarlo por un apodo que lo desmerezca, destacar sus falencias, insultar con agravios, gritarle a un par porque no piensa o dice lo que quería…  son algunas de ellas. La crisis de la identidad sumado a la falta de abrazos y la escazes de comentarios alentadores hacia ellos, va quebrando su interior no pudiendo accionar con la vida sino reaccionando contra ella.

AMARLOS ES NUESTRA RESPONSABILIDAD, NO MIRES HACIA OTRO LADO MIRA AL PEQUE. CONSTRUYE CON SU SABIDURÍA Y TU EXPERIENCIA. No ignores o menosprecies sus palabras muchas veces su verdad es la realidad que los adultos condicionados por las normas no podemos ver.