Educación

¡Tengo examen!

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Todos nosotros ante una prueba o examen nos hemos puesto bastantes nerviosos, transcurrimos toda nuestra vida rindiendo pruebas. Por esto es necesario que nuestros hijos aprendan a superar esta etapa de exámenes dado que eso los ayudará constantemente en su futuro. Como padres es importante que nos ocupemos y preocupemos por este escenario de exámenes, pero jamás debemos transformar lo que es una preocupación en ansiedad.

La palabra “examen” no les resulta atractiva ni a los niños y adolescentes, como así tampoco a los padres y maestros. Habitualmente los padres manifestamos nerviosismos, ansiedades y expectativas por el logro de resultados óptimos, mientras que nuestros hijos atraviesan esta situación con presiones y en algunos casos con muchos miedos.

“Examen” y “evaluación” son palabras difíciles y de mucha importancia, varias veces las utilizamos como sinónimos, sin embargo no lo son. Las evaluaciones son hechas por los docentes de manera casi permanente a partir del primer día que toma contacto con el alumno. En las fases de exámenes hay evaluaciones, pero los exámenes son procesos organizados, concretos y con determinados objetivos.

A través de los exámenes los maestros recogen información relacionada con los conocimientos que cada niño ha adquirido. También revelará la falta de otros conocimientos que el maestro considera ya deberían estar asimilados. Y por último el examen también aporta a los maestros detalles sobre el nivel de aprendizaje que se encuentran cada uno de sus alumnos.