Educación

Te contesta y te conviertes

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 Los pequeños sabios de la vida adquieren hábitos por medio de la imitación por ello si le respondes de mal modo es probable que “reaccione” de esa manera.

Si tu hijo/a pide o se dirige a tí de un modo poco respetuoso no le des espacio a su comentario hasta que lo haga de buena manera (no reprimas) guíalo, no pongas cercos. A veces puede sucederle que no sepa cómo o no pueda expresar aquello que le sucede (cuando lo saben) o un capricho o deseo se transforme en modales.

No es sencillo pero puedes distraerlo cambiando el juego, el espacio, la temática, los sonidos, elogiar las conductas, darle un abrazo … destacando la conducta opuesta a la que te molesta. Si sigue haciéndolo en público, mantente al margen (cuenta hasta diez, veinte y cien) y acciona el silencio para hablar de eso en privado.

Acompañar con el ejemplo con el diálogo, contándole pautas, enseñanzas, opiniones desde la sugerencia es un puente a la comprensión. Utiliza historias (reales o no) como medio de comunicación para compartir y orientar sus respuestas.

No le reproches ni te alteres con sus pequepalabras, deja fluir la creatividad y sin utilizar el frecuente monosílabo “no” ocúpate sin preocuparte de razonar lo que sucede. A los adultos también les pasa de contestar mucho y mal, cuanto más ellos que muchas veces la ansiedad es menos controlable.

El sentido del humor complementado con una actitud amorosa, es el antídoto principal a este tipo de conductas.