Salud

¿Tartamudea mi hijo?

tartamudear

Tu pequeño se encuentra en plena fase de aprendizaje del lenguaje y el desarrollo de sus habilidades es constante. A veces repite frases o utiliza coletillas del tipo “ummm” o “ehhhh” cuando quiere decirnos algo. Pero estas dudas al hablar no siempre son síntoma de ningún trastorno. La mayoría de las veces se trata de un comportamiento normal y propio de su edad, cuando están un poco más cansados o excitados.

Consultar con el experto

Cuando hay antecedentes de tartamudeo en la familia, sí puede ser recomendable acudir al consejo de un especialista en la materia. Hay que fijarse si el tartamudeo de tu peque va acompañado de determinados gestos faciales que se repiten, movimientos de la mano o del brazo que indican una cierta ansiedad asociada a la dificultad en la pronunciación y vocalización. Si el acto de hablar parece convertirse en una lucha para tu hijo, entonces lo mejor es consultar con un experto, ya sea el médico o al logopeda. Y recordad que hay alimentos que ayudan a combatir el estrés y la ansiedad.

Pequeños defectos en la locución

El flujo verbal de los más pequeños se interrumpe constantemente: repiten sonidos, sílabas, palabras. Estos defectillos en la locución suelen desaparecer de forma natural con el paso del tiempo. No nos tenemos que inquietar en absoluto, veremos que disminuyen con el paso del tiempo. Prestemos más atención cuando interrumpirse en medio de una frase se convierte en algo habitual. O cuando de forma repetida el peque parece incapaz de producir determinados sonidos iniciales. Esto puede suceder entre los dos años y medio, y los siete años y los niños suelen verse más afectados que las niñas

Múltiples causas

En el momento de constatar el tartamudeo de nuestro peque, no debemos culpabilizarnos ya que su origen puede estar en causas diversas según cada caso: genéticas, fisiológicas y psicológicas. Tampoco obligarle a hablar correctamente. Ser comprensivos es la mejor manera de ayudar a los niños. Muchas veces lo superaran por sí mismos, pero otras veces requiere un poco más de esfuerzo. Y por eso lo mejor es ponerse en su lugar para descubrir qué tipo de apoyo necesitan de nosotros.