Educación

Ser madre de una adolescente

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“La relación con mi mamá es inestable, somos de carácter fuerte las dos, siempre estamos que nos peleamos y que al rato nos amigamos”, estas son palabras típicas de una adolescente de 17 años.

La relación con la madre es una de las más importantes en la vida de toda adolescente, aunque muchas veces ella actúa como nuestra mejor amiga, también están esas otras veces, en especial, cuando no nos deja hacer lo que queremos, entonces mamá se transforma en la “peor enemiga”.

Cuando somos niñas adoramos a nuestra madre, tratamos de parecernos a ella todo el tiempo. Usamos sus vestidos, sus zapatos, y quién no gastó su lápiz labial tratando de imitarla. En toda nuestra niñez ella es nuestra figura principal. Y qué bien nos sentimos cuando nos dicen que tenemos sus mismos gestos, eso quiere decir que nuestro esfuerzo valió la pena.

Cuando llega la adolescencia la cosa cambia, no compartimos sus decisiones y tratamos de alejarla de nuestras cosas. Aquellos gestos, caricias y dulces palabras se transforman en reproches, reclamos y demandas. Como todas sabemos, a partir de los 12 comienza la etapa de gran rebelión. El deseo de imponer nuestra voluntad, de prevalecer ante todo. Es un momento difícil, lleno de contradicciones, amor y odio, aceptación y rechazo, alejamiento y acercamiento.

(Continúa)