¡Se quebró un diente!
Habrá que considerar que en todas estas circunstancias cuanto más rápidamente se proceda, mejores serán los resultados logrados desde un enfoque prospectivo e integral del pequeño. Será muy importante el correcto manejo del niño no solo al momento del tratamiento por parte del odontólogo, sino además la aplicación de los padres al instante de encarar cualquier situación de emergencia. Justamente una de las acciones que se presenta con mayor frecuencia son los traumatismos de los dientes, lo cual en algunas situaciones llega hasta la pérdida de una o varias piezas dentales.
Siempre que se origine un fuerte golpe en la boca del pequeño, que implique consecuencias como por ejemplo el corte de labios, habrá que atender la situación intentando no dramatizar a efectos de no perjudicar el escenario. Ante esto, y como primera medida en nuestro propio hogar, tendremos que realizar una correcta higiene de la zona con jabón y agua sin presionar en demasía la herida. Si el golpe resultó muy fuerte, habrá que observar detenidamente si existen fracturas o ausencia de alguno de los dientes.
Si por el traumatismo el pequeño pierde alguna pieza dental habrá que recuperar el diente aunque esté sucio. Lo tomamos por la corona, nunca de la raíz, y lo lavamos con agua limpia. Esta limpieza no debe efectuarse ni con alcohol ni con jabón, tampoco hay que cepillar la raíz del diente. Después de un buen enjuague, el diente habrá que ubicarlo preferentemente en una bolsa y trasladarlo de esta forma al consultorio odontológico para su reimplantación.
Muchos pequeños que practican deportes con contacto físico están más expuestos a sufrir alguno de estos traumatismos y una de las maneras de prevención es la utilización de protectores bucales.
el 27-08-2008

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