Embarazo

Salud pélvica después del embarazo

Exercise in pregnancy

Después del nacimiento de un peque, el cuerpo de la madre ha sufrido una serie de transformaciones, y es fácil sentirse molesta y descompensada. Para gestionar el posparto, una de las cuestiones a tener en cuenta es la de la recuperación del suelo pélvico.

El suelo pélvico

El suelo pélvico es un conjunto de músculos, ligamentos y membranas que sirven para sostener órganos como el recto, la vagina y la vejiga. Si durante el embarazo se ha engordado un poco, el parto ha sido largo o si ya van unos cuantos alumbramientos, es normal que esta zona se encuentre desequilibrada y que se puedan producir pérdidas involuntarias de orina al toser, al reír o cuando se realiza un esfuerzo. Esto sucede porque no se puede controlar totalmente el esfínter.

Prevención

Hay que recuperar la tonicidad de la región perineal después del parto. No se trata sólo de tomar alimentos que ayuden a deshinchar el abdomen. También existen muchos métodos de reeducación de la zona que, además, siempre serán útiles como prevención para futuros contratiempos. Ayudan, por ejemplo, a luchar contra problemas de incontinencia urinaria y son claves para evitar cualquier tipo de disfunción en las relaciones sexuales.

Ejercicios

Seguir una serie de sencillos ejercicios es indispensable para reencontrarse con el propio cuerpo. Primero hay que tomar conciencia de la zona pélvica y aprender a controlarla. En los cursos de preparación para el parto los especialistas ayudan a las futuras mamás a saber cómo relajar los músculos de la región para evitar cualquier tipo de lesión. Durante las visitas al médico después del parto, este evaluará el estado de la musculatura. Puede ser conveniente hacer algunas sesiones de reeducación perineal, que debe ser previa a la abdominal. El ejercicio abdominal está contraindicado las primeras semanas después de haber tenido a vuestro peque.

Estimular

La reeducación perineal para minimizar los daños es un momento clave después del parto. Los ejercicios empiezan con un tacto vaginal, para evaluar y estimular los músculos de la zona. El objetivo es aprender a contraerlos antes de un esfuerzo para resistir una gran presión abdominal. Los ejercicios consisten en ejecutar las contracciones de los músculos que envuelven la vagina.