Juegos

¿Querés jugar conmigo?

Little girl playing cards with her grandparents

Es una de las frases más irresistibles que podemos oír, cuando los peques nos regalan esas palabras a fin de enseñarnos con su sabiduría el compartir sin condiciones y donde el juego es un enriqueciemiento de sentires, deseos, palabras, acciones y un sin finde posibilidades de descubrir que hay una interacción ilimitada para concretarlo donde combinadas con el otro (amigo, familia, juguete o mascota) se establecen vínculos de comunicación y medios de apropiación del medio de la realidad en fantasía.

El invitar a jugar a otro u otra (real o no) es sentirse acompañado/a y es compartir sensacine, emociones, desiciones, descubrimientos que guían al camino de sentirse libre en ese mundo creado porque no exige sino que es un espacio donde se genera una manera de resolver desde el deseo y se puede optar la realidad que se quiere vivir.

A través de las variedades de juegos ( tradicionales, por el juego mismo, espontáneos, didácticos, de proyectos ) conocemos nuevos espacios que nos permiten nuevas personas, nuevos vínculos, lugares imaginarios donde la clave de acceso es el placer de jugar y donde los tiempos y códigos que se establecen son particulares de esa instancia de vida.

La invitación a jugar es una oportunidad de comunicar y de convocar en sí misma, los peques suelen re-crear libremente es espacios conocidos y desde la propia conformidad donde la espontaneidad es la guía de las acciones; por eso les propongo aceptar siempre este tipo de actividades para poder experimentar la sensación de libertad y bienestar que en ella está implícita.

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