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Accidentes domésticos: quemaduras

Las quemaduras por accidentes domésticos son uno de los mayores riesgos que corren nuestros niños durante los primeros años de vida, especialmente a partir de que comienzan a caminar. Existen innumerables formas de prevenir estos accidentes, sin embargo una vez que suceden lo peor que podemos hacer es entrar en pánico, sentirnos culpables o regañar al pequeño; lo que corresponde es actuar inmediatamente para aliviar su dolor. La forma de hacerlo dependerá del grado de profundidad en que haya afectado la piel del niño.

Cómo se clasifican las quemaduras

Las quemaduras se clasifican de acuerdo a la profundidad que tengan y se diferencian unas de otras casi a primera vista. La quemadura de primer grado afecta la parte más superficial de la piel, esta se verá enrojecida y levemente inflamada. Una quemadura de segundo grado llega casi a toda la epidermis, se manifiestan ampollas con inflamación subcutánea intensa y la zona muy enrojecida. Las quemaduras de tercer grado afectan a toda la piel y destruyen las terminaciones nerviosas.

Cómo actuar en cada caso

Si se trata de una quemadura leve debemos cubrir con gasas estériles empapadas en agua fría, esto previene la infección y atenúa el dolor; nunca se debe aplicar cremas o aceites. Si la quemadura cubre más del 10% del cuerpo del niño debemos trasladarlo con urgencia a un centro médico. Si la quemadura es química se debe lavar inmediatamente la zona afectada. En todos los casos una vez hechos los primeros auxilios se debe consultar con el médico de confianza.

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Foto: Captura de www.sxc.hu

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