Embarazo

¿Qué significa romper aguas?

beautiful pregnant woman standing on the beach

Hemos visto en miles de escenas de cine o televisión el momento que marca el inicio del parto. Romper aguas en el trabajo o en el autobús, son imágenes que tenemos asociadas en nuestro imaginario colectivo a los instantes previos al nacimiento de un bebé.

El bebé vive en el útero rodeado de líquido amniótico dentro de la bolsa amniótica. Esta bolsa se puede romper de forma espontánea durante el proceso del parto o antes de que éste empiece. Cuando sucede, la mujer se nota mojada, teniendo la sensación de una pequeña inundación.

En primer lugar, hay que distinguir entre fisura o ruptura. Lo más común consiste en que las membranas amnióticas se desprendan cerca del orificio interno del cuello del útero. Se trata entonces de un derrame relativamente abundante. En otros casos más excepcionales, la brecha puede estar un poco taponada, pero generalmente, una vez que se han roto aguas, nada puede impedir que salga el líquido amniótico.

Las futuras mamás tienen a veces problemas para identificar la ruptura de aguas, sobretodo cuando es su primera vez. Se puede confundir con una pérdida de orina, frecuentes durante el embarazo. Para estar seguras, se puede usar una servilleta. A diferencia de la orina, el líquido amniótico es incoloro o ligeramente blanquecino, un poco como el agua jabonosa. Se produce de forma continua y cuando se cambia de posición o se tose, aumenta.

El momento de romper aguas se sitúa como el instante clave para empezar el traslado de la futura mamá al hospital, para evitar futuras infecciones. Sobretodo si se producen pérdidas de sangre importantes o el líquido es de un color anormal, entre amarillento, verde o negro. Lo habitual es que sea transparente o rosado, si no puede que se trate de un parto de urgencia.

Romper aguas es uno de los muchos signos que anuncian que el parto está a punto de producirse. Va acompañado de la pérdida y expulsión del tapón mucoso, y unas contracciones que serán diferentes a las habituales. Más regulares, más frecuentes, más intensas y largas, pudiendo ir de cinco a diez minutos.