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Pros y contras de los videojuegos

Video game

El verano es la época del ocio y de la diversión para los peques de la casa, quienes, además de disfrutar del sol jugando al aire libre, también se pirran por sentarse frente a la consola y disfrutar de los videojuegos.

Unos pasatiempos que generan algo de controversia debido a que no resultan especialmente beneficiosos para la salud de los niños.

No obstante, es importante destacar que los videojuegos no solo poseen aspectos negativos, sino que también cuentan con ciertas ventajas que merece la pena conocer.

Pros de los videojuegos

Entre las ventajas de estos juegos que son amados tanto por los pequeños como por los adultos, encontramos el hecho de que, al tener que superar diversos retos, los peques tienen la oportunidad de descubrir que, para triunfar en la vida, es necesario luchar, esforzarse y hacer todo lo posible por vencer los obstáculos.

Además, los videojuegos también pueden, dependiendo de la temática que aborden, enseñar al pequeño a llevar a cabo determinadas acciones, como realizar labores en el hogar o cuidar de su mascota, esta última una tarea que puede descubrirse a través de los mejores juegos on-line de animales o de otros pasatiempos disponibles para diversas consolas.

Contras de los videojuegos

Aunque hay opiniones para todos los gustos, son muchos los expertos en el universo infantil que afirman que los videojuegos donde aparecen escenas violentas pueden favorecer la agresividad en los niños.

Cabe destacar, asimismo, que pasar varias horas frente a una pantalla puede provocar problemas de visión, así como obesidad y sobrepeso en aquellos peques que pasan la mayor parte del tiempo sentados y que no realizan ningún tipo de actividad deportiva.

Tampoco podemos olvidar que los videojuegos suelen tener un coste mucho más elevado que salir a pasear por el campo, ir a la playa o desempeñar otras muchas actividades que, además, resultan mucho más saludables que manejar los mandos de una consola.

Yo optaría por dejar que el peque juegue unos minutos al día y que, después, aproveche su tiempo libre para jugar con sus amigos, salir de casa o leer. ¿Qué harías tú?