Privilegio superior.
Como mujer, agradezco a la madre naturaleza el privilegio de darme la oportunidad de poder sentir física y espiritualmente a un ser dentro de mi cuerpo. Si, estimados, un peque en el cuerpo ... vaya maravilla existente; con certeza es una dulce espera cuando puede disfrutarse plenamente de ese estado, ese ser que depende un ciento por ciento de nuestro cuerpo para poder crecer y así madurar para nacer en un tiempo que divinamente se le brinda.
El nacimiento de un peque es un estallido de luces de colores intermitentes, es el fin de una etapa y el comienzo automático de otra donde se hace tangible una de las más bellas ... la de los ojos del peque buscando los de ese ser con quien durante nueve meses initerrumpidos disfruto de comer juntas, de respirar a diferentes ritmos pero por una misma vía, de caminar una senda en común, de sensaciones múltiples encontradas y que ahora tiene una forma, dejo de ser un sentir solo para combinarse con un cuerpo.Es encontrar ese amor pleno, ese peque que al escuchar y/o sentir los latidos del corazón de su madre halla la paz y la calma para sus lágrimas y el motivo correcto de una sonrisa.
Es el climax del placer, observar y relacionarse con ese peque, los adultos nos transformamos en puentes interactivos de vida; sabemos cuando / que / como es aquello que con su lenguaje nos piden. Una paleta de colores para combinar nos da la vida para acompañar a ese peque en este TAO tan bello, donde ellos serán nuestros grandes maestros de la vida y con su inocencia nos regalan sonrisas, palabras, gestos que hablan por si mismos ... son tan grandes como la misma divinidad que los creó.
el 11-04-2008

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