Educación

Primer año, un idioma de amor

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Muchos antes de pronunciar su primer palabra, tu bebé se ha estado entrenando silenciosamente mediante la observación y la emisión de sonidos en el pequearte de comunicarse mediante la palabra verbal. En un principio su única forma de comunicarse es el llanto, luego la sonrisa social, los gestos y el balbuceo. Todo ocurre en un contexto de interacción con las personas que viven con el pequeño y aquellas que forman parte de su vida cotidiana.

Al año de vida, el diálogo es para él una fase compleja en su desarrollo, en esta etapa él quiere dominar las situaciones, a muchas personas que lo rodean les cuesta entenderlo, pues se expresa mediante una cantidad de sílabas y palabras sueltas que pronuncia una y otra vez … les da la sensación de un barullo, tanto comunicativo como enigmático. Pues bien, un consejo de docente infantil y mamá: ten muchos cojines de colores y espejos, son estimulantes pero no invasivos; y colaboran mucho en el desarrollo del lenguaje, cuando comienzan adueñarse del idioma no asocian la palabra con el objeto sino que es un mundo de objetos.

Al principio es maravilloso ver que todos los animales son “guau-guau”, todos los hombres son papá, todos los saludos son “tau” y lo estupendo de esta edad, es que con una sola palabra pueden contarte una historia, por ejemplo: manejan el monosílabo pan y expresan que quieren comer pan, que van a comprar pan con mamá, que en el mercado venden pan etc. Aunque notes sus palabras poco claras y bastante desordenadas, el peque sabe muy bien lo que quiere expresar y cuando logra hacerlo es feliz.

Cada pequeño tiene un ritmo de aprendizaje y desarrollo individual, no lo compares con sus compañeros u otros niños/as, pues es ejercerá presión aunque no te des cuenta; en lo que no verás u oirás  es en el proceso:  balbuceo, palabras sueltas, frases de dos y más tarde las de tres palabras. La gramática al principio es correcta pero cuando comienzan a conversar más ya no: al principio dirá: “mamá lee” y mucho tiempo después: “me poní la campera”, pueden parecerte graciosas y de caricaturas pero con amor y comprensión puedes ir corrigiendo esos errores para que su hablar sea correcto.

 

  • Paula

    me encantó haber encontrado esta página.