Educación

¿Por qué los niños necesitan normas y límites?

Mother scolding her son

Establecer unos límites y unas normas hace que el niño se habitúe a no conseguir todo lo que quiera. Esta frustración, en vez de perjudicarle, mejora su autoestima y le enseña cómo renunciar a ciertos caprichos y a actuar frente a distintas situaciones.

El hecho de que regulemos ciertas rutinas, como la hora de ir a dormir o ver la tele, le ayudará a ver que los padres son más fuertes que él y por tanto se sentirá protegido y ganará en seguridad.

En todo caso las normas no deben ser excesivas y sí claras y coherentes. Lo mejor es felicitarle o tener un detalle, como un gesto cariñoso, cada vez que las cumple. Algunos padres no ponen límites y normas por comodidad, inseguridad en ellos mismos o falta de tiempo que intentan compensar dándole todo lo que pide y permitiéndole demasiadas cosas, un gran error porque el niño cada vez querrá más y no tolerará que le digan que no.

Los padres deben ser cariñosos pero al mismo tiempo firmes. El niño nos entenderá mejor si utilizamos frases cortas y órdenes claras, aunque también conviene explicarle de forma breve por qué queremos que haga algo, como el hecho de ir a dormir para que al día siguiente tenga fuerzas para seguir jugando. Asimismo, podemos darles dos opciones, como por ejemplo decirle que si prefiere recoger el cuarto antes o después de cenar.

Además, siempre es mejor utilizar un tono positivo, aunque firme, ofreciéndole una alternativa en lugar de ordenar que deje de hacer algo. Por ejemplo, si está jugando con una pelota en casa y nos está molestando es mejor decirle que juegue a algo más tranquilo, como un puzle y no criticarle con frases como que es un niño malo, sino comentándole que se trata de un juego molesto para nosotros y que se puede romper algo. Si entiende las consecuencias y los motivos de un comportamiento le resultará más fácil seguir las normas.

Aunque el niño nos ponga a prueba, algo habitual, debemos mantenernos firmes y no cambiar de opinión, aunque sí podemos mostrarnos flexibles en alguna ocasión, como la hora de acostarse en vacaciones.