Educación

Peleas entre hermanos, ¿evitables o imprescindibles?

Cuando decidimos tener más de un hijo debemos saber que inevitablemente pasaremos por la etapa de las peleas entre hermanos. De nada nos servirá ponernos nerviosos, ni culparnos por la crianza dada, esto es una realidad: los hermanos se pelean y es parte del aprendizaje de la vida. Veamos pues una breve lista de los motivos por los que nuestros peques se pelean.

1- Rivalidad: todas las relaciones fraternales son una mezcla indisoluble de amor y odio, esto se ve con claridad en la rivalidad que se genera entre ellos; si bien son un bloque blindado ante los adultos, entre ellos hay una lucha incesante por alcanzar el dominio del grupo (sea este de varios o apenas de dos niños). Si bien es una época desesperante para muchos padres debes saber que no será permanente; aunque tampoco lineal ya que puede darse en diferentes etapas de la vida de tus hijos.

2- Amor paterno: la conquista de ese amor es el hecho clave por el que los hermanos se pelean; y sino observa como se rompe el equilibrio en una familia donde solo había un único hijo y llega otro hermanito. El niño siente de manera instintiva que ha dejado de ser el único objeto de amor de sus padres y comienza una lucha por la reconquista de ese amor perdido. Esto se llama celos, y afortunadamente son algo que debe suceder para la formación del carácter de nuestros peques.

3- Afirmación de sí mismo:
decíamos en el punto anterior que los celos son fundamentales ya que cumplen una función que rara vez los padres conocemos como tal, y esto es la afirmación de su propia identidad ante el otro. Gritar, enfadarse, e incluso insultar o entristecerse es una manera de expresarse y dejar bien en claro lo que desea, se está haciendo escuchar y esto es una forma de afirmar su propia existencia. En todo esto también aparecen los límites: propios y de los demás, de los que tu peque aprenderá más de lo que imaginas.

La etapa de las peleas entre hermanos es muy importante en la vida de un niño, saldrá de ella fortalecido si tú como padre sabes ocupar tu lugar e impones reglas y límites a respetar.