Salir a pasear con tus peque son momentos de placer que la vida adiciona a los que ya tienes, así puedes descubrir con ellos aquello que pueden compartir para llenarse de felicidad y plenitud. Pueden hacer diferentes actividades: caminar, ir al trepador del parque, ir a tomar un helado, ir a la playa, comer una hamburguesa, sentarse a conversar en una plaza ... estar junto a ellos.
La pequeamistad observada y vivida como adulta es un ejemplo grandioso y maduro de como las personas se relacionan desde la pureza, desconociendo el menosprecio (hago referencia a la amistad y no al compañerismo) o las diferencias que vas adquiriendo a medidad que creces son límites para relacionarte.
Sus ojos describen el amor transparente y puro que puede compartirte, de ese ser que forma parte desde que comenzó a vivir ... sus latidos crecieron junto a los tuyos ... sintieron el mundo desde su castillo de cristal que tú le abriste en tu interior. La relación grandiosa que crece a cada instante entre los dos hace que sea una unión de almas que madurará y fortalecerá haciéndose única.
A simple vista, la noción de que ensuciarse es bueno puede resultar una incongruencia. En el universo actual hay evidencias suficientes como para demostrar que el desarrollo de los pequeños se ve mejorado por la independencia que tienen para ensuciarse. En los mecanismos de la exploración, juegos y descubrimientos, deportes y también ejercicios físicos, ensuciarse debe ser considerado como saludable tanto para nuestra mente como para nuestro propio cuerpo.
Sin respeto el amor se torna posesión transformando al peque en un objeto, cuando dices «soy su» madre ... «es mi» hijo ... Si la naturaleza te otorgó el privilegio de ser madre entonces ¿porqué lo reduces a un deber sin lugar al agradecimiento?.
Los cinco sentidos corporales están desarrollados en el pequeño ya antes de su nacimiento, hoy es certero pensar que el feto puede oír, tocar, gustar, ver y oler. En todo lo relacionado con la dotación sensorial, es mucho más precoz de lo que antiguamente se suponía.
El comportamiento con la vista es muy distinto en cada bebé. Algunos lo pueden ejercitar desde el primer instante, mientras que otros pueden dar la leve impresión de no disponer de él. Podrán percibir formas animadas a una distancia no muy lejana y son muy sensibles a la intensidad de la luz. Cada pequeño mantiene en el transcurso de toda su infancia sus propios ritmos de desarrollos. Esta peculiaridad se manifiesta en los diferentes aprendizajes que ha de llevar a cabo el ser humano.
Los peques de cualquier parte del mundo son el tesoro constante de la naturaleza, son piezas de cristal invaluables que adquieren subjetividad desde el contexto en el cual se desarrollan y crecen. Son pequeños en tiempo cronológico y sabios en la lógica humana al momento de relacionarse con otros (adultos o niños) si sus bases son tranquilas y firmes.
Los peques están expuestos a la violencia de sus pares (mencionando una de la cantidad que puede padecer) como parte del vivir cotidiano. El índice de agresiones entre niños es muy alto e inclusive alarmante si evadimos responsabilidades que nos comprometan como adultos en el camino de guías te estos pequeños grandes sabios.
Por más malo que parezca, los dulces sueños en los pequeños también se rigen por horarios y reglas. Y cuando éste no se presenta en la noche, ocasiona catástrofes en el transcurso del día. Las consecuencias inmediatas en los pequeños que no logran dormir correctamente serán los llantos y rabietas en la noche; y cansancio y enojos en el día. Pero todas estas modificaciones en el sueño nocturno pueden prolongarse por más tiempo y originar posibles trastornos en su vida de adulto.
La falta de sueño por demasiado tiempo puede llegar a causar desde inconvenientes con la autoestima hasta muchas clases de fobias, además de severas alteraciones en el entorno psíquico. De acá la necesidad de organizar correctamente los horarios de descanso, y de que los papás eduquen a sus pequeños a respetar todos los procesos destinados al reposo y sus acciones previas.