Educación

La paciencia, virtud indispensable para educar

Cuando formamos una pareja y comenzamos a planear la llegada del primer hijo pocas veces evaluamos lo que un niño significa y las responsabilidades, hasta las más ínfimas, que trae consigo. Tal vez, en cierta forma, esto forme parte de la naturaleza humana para asegurar la reproducción de la especie, ya que si a una mujer que desea ser madre por primera vez le decimos que toda ella pasará a un segundo plano absoluto por varios años difícilmente siga adelante con esos planes. ;)

Criar hijos con amor y responsabilidad

Lo cierto es que este segundo plano no es un lugar de tormentos, sino más bien un sitio de felicidad plena, ya que criar un hijo es algo absolutamente maravilloso. Así y todo, a fuerza de sincerarnos, debemos armarnos de una paciencia especial para recorrer este camino, ya que los peques son expertos en hacernos perder la poca paciencia que solemos tener. La energía de un niño jamás se podrá igualar a la de un adulto, con lo que más de una vez te sentirás agotada, y esto es un buen motivo para perder la paciencia.

Formas de no perder la paciencia

Para que esto no suceda es fundamental encarar la llegada de un hijo de forma organizada y con absoluta convicción de hacer las cosas bien. En primer lugar la madre debe buscar la forma de mantener un espacio y un tiempo propio; el exceso de dedicación, que no significa abandono, es un factor que nos puede llevar fácilmente a la irritación. Un consejo fundamental es que aprendas este secreto y lo pongas en práctica: la paciencia también se entrena. Desafíate a ti misma buscando diferentes formas de enfrentar aquellos hechos que te alteran, hasta encontrar la mejor forma de sobrellevarlos. Esto será muy beneficioso para tu peque y para ti misma.
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