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Nuestros hijos y el riesgo de bullying

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¿Cómo evitar ser una víctima del bullying? ¿Qué puede hacer un niño cuando es objeto de la crueldad de sus compañeros? Nora Rodríguez Vega, pedagoga española experta en bullying, ha escrito hace ya varios años el libro «Guerra en las aulas», y elaboró un decálogo para escolares en apuros.

Nora Rodríguez es pedagoga y autora de dicho libro, y lleva desde finales de los años 90 entrevistando a pequeños agresores, trabajando en escuelas españolas con este fenómeno.

Esta autora advierte que “hay que dejar de mirar para otro lado y enseñar educación emocional a los alumnos, igual que se les imparten clases de física o historia”, señalando que el bullying debe ser explicado a los chicos, porque quienes lo sufren no pueden denunciar algo que desconocen.

Nora Rodríguez también nos aporta las claves para saber si nuestro hijo o hija sufre bullying y ofrece estrategias, tanto al profesorado como a las familias, para enseñar a los chicos a defenderse de sus agresores.

¿Qué es el bullying?

Bullying proviene de bull (toro en inglés), y se refiere al que arremete contra otro sistemáticamente y con el fin de controlarlo. Es un proceso de acoso entre iguales donde el ‘bully’ controla a otro porque tiene su vida descontrolada, aunque él diga que lo hace para divertirse, para divertir a otros o para pasarla bien.

En realidad se trata de jóvenes con serios problemas en su vida personal, o porque son maltratados por sus padres, o por un hermano, o porque no se sienten queridos.

Después viene el plato fuerte: controlar al grupo y al profesor, y entonces ya nadie detiene su poder. Se requiere la intervención del centro educativo (que generalmente se lava las manos), de los padres y de un psicólogo que ayude incluso a los testigos pasivos. Los testigos pasivos también sufren un trauma, y más aún si hay consecuencias como las del caso que nos ocupa.

Lo grave de todo esto es que el bully puede convertirse en cualquier momento en víctima de su víctima. La víctima puede reaccionar -cansada de las burlas- y llevar un arma al colegio como ocurrió en varias ocasiones en colegios de diversos países.

¿Cuándo empieza esta violencia?

Las semillas se siembran en los primeros años. Hay que enseñarles a los niños a resolver conflictos y que no se es “delator” por ayudar a la víctima. Durante años se ha mirado sólo lo académico y se ha perdido de vista la educación del factor humano. Hay que enseñarles que nada se arregla con la violencia.

¿Cómo puede reaccionar una víctima de bullying?

De tres maneras: soportando hasta aislarse; reaccionando impulsivamente en un momento dado contra otros; llevando a cabo una autoagresión como dejar de comer o hacerlo en exceso, o bien en casos extremos, suicidarse.

¿Edad de riesgo?

Entre los 11 y los 15 años, que es donde el bullying explota, se hace visible, pero comienza mucho antes.

El acoso en la escuela ¿es un fenómeno que ha existido siempre?

No, antes existía el darse puñetazos entre los chicos y no entre las chicas. Ahora hay violencia entre los jóvenes porque no ven cuáles son sus horizontes; o porque los padres han delegado la educación a los docentes; o los docentes han perdido autoridad o porque se vive en un mundo violento donde los niños y adolescentes lo perciben inseguro. Todos son víctimas de una sociedad que los usa como consumidores y objetos de consumo.

Hay menos diálogo con los padres y más horas de aislamiento frente a la computadora. Se sigue creyendo que para educar a los niños una cachetada a tiempo es un buen método. El niño entiende que pegar es bueno para obtener resultados rápidos. Pasan muchas horas frente al televisor sin una guía, en una actitud pasiva, consumen mensajes del tipo: “si quieres lograr algo y no te lo dan, tómalo por la fuerza”.

Decálogo de estrategias para escolares en apuros.

1. Ignorar al bully y a sus secuaces. El bully ataca al que le responde, no al que lo ignora. Cuando es ignorado se desmorona, de ahí que ante una provocación una respuesta ingeniosa sea “¿Y?”, que sería como decir: “¿qué me quieres decir con eso?” Y nunca llores en su presencia ni le demuestres que te molesta. Si estás dolido, que no se note.

2. Si te ves obligado a responder dile con tranquilidad: NO soy lo que tú piensas. O bien contesta con una broma. Si te califica mal, tú contéstale «me alegra que te hayas dado cuenta».

3. Busca apoyo en tus padres, en un profesor o adulto en el que confíes. Ellos pueden pedir responsabilidades al colegio y solicitar que tomen medidas en un plazo máximo de una semana. Y si creés que estás en peligro, corre. Huir y refugiarse donde haya un adulto no es de cobardes, es protegerte. No te olvides que soldado que huye sirve para otra guerra.

4. Escribe una carta explicando lo que ocurre a tus padres, al director de la escuela o a algún profesor en el que confíes.

5. Habla con tus padres para no asistir a clase si eres víctima de acoso físico o psicológico.

6. Si eres objeto de chistes, burlas y bromas de mal gusto, hazte de un grupo de amigos de tu barrio que te acompañen hasta la escuela y hasta tu casa, al menos mientras el acoso dure. En cualquier caso, no andes solo.

7. No estés cerca de tu acosador, ni te enganches con él en disputas. No te fíes de él si quiere hacerse pasar por tu amigo.

8. Si un compañero te hiere con un cortante o cualquier tipo de arma, pide a tus padres que lo denuncien a la policía.

9. Intenta que en tu colegio haya una página web donde niños que sufren acoso puedan contar anónimamente lo que les pasa.

10. Intenta que en cada curso un especialista dé charlas sobre qué es el acoso y cómo afecta psicológicamente a quienes lo padecen, que incluso llegan al suicidio.

Esperamos haber sido de ayuda para que puedas proteger a tu peque de este atroz acoso que, a causa de la poca importancia que se le ha dado, ha sido causante de muchas desgracias.