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Niños agresivos: el por qué y cómo tratarlos (III)

Para finalizar, y una vez que hemos visto de qué se trata la violencia infantil y cuáles pueden ser los factores que la originen, veamos cómo podemos ayudar a nuestro peque si acaso tuviera algún tipo de problemas con la agresividad.

Anteriormente hemos dicho que no siempre la agresividad es un síntoma de violencia negativa, sino que también responde a una cierta necesidad de gastar energías que todo niño tiene; el secreto está en encauzarla como es debido para que no tenga connotaciones negativas ni para el peque ni para su entorno.

Veamos pues algunos consejos para canalizar esa violencia y ayudar a nuestro hijo:

- Enséñale a expresar sus emociones: sacar fuera todos sus sentimientos de la manera correcta evitará que caiga en una tensión innecesaria.

- Edúcalo para que aprenda hábitos de conducta social: y permítele estar la cantidad de horas necesarias en movimiento para que descargue toda la energía que necesita descargar.

- Acuerdo entre padres: los padres debemos ponernos de acuerdo en cada una de las decisiones que tomamos respecto de la educación y crianza de nuestros hijos, esto les dará seguridad y aprenderán sin mayores resistencias todo aquello que le inculquemos.

- Empatía: ponte en el lugar de tu peque, escúchalo atentamente, ayúdalo a expresarse y verás que al encontrar el desahogo necesario todos los sentimientos negativos que lo movían a la violencia irán desapareciendo.

Finalmente busca las soluciones que te dicte tu corazón, con amor y paciencia todo se resuelve.

Fuente e imagen: mujerjoven