Salud

Motricidad en los pequeños hasta los cuatro meses

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Todos los pequeños realizan durante este período grandes avances y progresos. Comienzan a aparecer, de manera algo rudimentaria todavía, los movimientos voluntarios destinados a un determinado fin. Estos movimientos son mucho más coordinados y existe un mejor control de las manos, cabeza y ojos. Pero no se presentan aislados unos de otros, el pequeño agitará piernas y manos a la menor ocasión.

Las manos intentan ya sujetar los objetos que permanecen en su campo visual, preferentemente el biberón, mamadera y el pecho de su mamá., el chupeteo del dedo pulgar se convertirá en una conducta más en el repertorio del bebé. También el lactante realiza otros importantes progresos. El denominado reflejo tónico-cervical comienza a desaparecer, estando acostado su postura es similar en ambos lados del cuerpo y la cabeza se mantendrá en su línea media.

Si lo sostenemos, podrá permanecer sentado durante algunos minutos y su cabeza se mantendrá erguida. Estos controles musculares recientemente adquiridos le permitirán, al final de estos meses, girarla en dirección a los sonidos y voces que perciba. Los objetos sobre los que antes cerraba su manito pero que casi no podía sostener, son ahora firmemente atrapados y minuciosamente observados.

Distinguirá además la voz humana de los ruidos y sonidos del medio ambiente, y le prestará mayor atención. Su capacidad visual se ha perfeccionado y podrá fijarse en todos los objetos más pequeños, aunque será el rostro de su madre y sus propias manos los que atraerán en mayor dimensión casi toda su atención. Es fundamental entre los tres y cuatro meses realizar un exhaustivo examen pediátrico a efectos de comprobar el correcto desarrollo del aparato psicomotor y de los sentidos.