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Motivar a nuestros peques para un desarrollo efectivo

En los comienzos de sus vidas los niños requieren de la atención de sus padres por tiempo completo. No se comunican con facilidad y por momentos es angustiante lograr comprender que les sucede cuando lloran y en consecuencia actuar para ayudarlos. A partir de los seis meses el niño ya comienza a desarrollar algunas habilidades como desplazarse por el suelo y tomar objetos por cuenta propia. A medida que va creciendo estas actividades se hacen más habituales y se desarrollan al punto de lograr mayor autonomía de su vida, y de así poder manejar algunas cosas por si solo tales como vestirse, comer, etc.

Los padres interesados en estimular a sus hijos para que puedan desempeñarse mejor en sus juegos y ejerciten sus habilidades podrán seguir algunos mecanismos claves de estimulación. Para que el niño comience a comprender algunos de los actos que realiza con tanta cotidianidad así sea comer o beber, se les recomienda a los padres estimular el punto de coordinación de movimientos entre su mano y su boca de manera que éste pueda sostener una taza en la que bebe su leche y al mismo tiempo comer una galleta.

Durante las comidas, es posible que el niño se acostumbre a realizarlo el mismo si se le deja la cuchara en reiteradas ocasiones para que coma aunque los primeros sean intentos fallidos y la comida quede totalmente desparramada. El aprendizaje se va a dar a partir de varios intentos que permitan acostumbrarlo a ello. Algunas veces el vestirlo o desvestirlo es una complicación. Es recomendable en este caso jugar un poco con su ropa. Desvestirlo a medias señalándole como puede seguir el mismo, hasta que no necesite de ninguna ayuda para vestirse.

Las motivaciones pueden venir del lado de los juegos al intentar construir castillos con ladrillitos. Habrá que incentivarlos mostrándoles el camino al principio. Camino que rápidamente demostrarán poder continuar por si solos. Muéstrale las opciones que tiene para dibujar y pintar, las herramientas con las que cuenta para hacerlo y que se anime a dejar volar su imaginación. Los niños son muy buenos receptores de información. Ven y escuchan cada cosa que deseas transmitirles, por eso es necesario que los padres sean sumamente cuidadosos a la hora de enseñarles determinadas cosas a sus hijos considerando que pronto actuaran basándose en sus propias decisiones pero con la base que los padres mismos les inculcaron.