Embarazo

Mitos sobre el vientre materno

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Todas las mujeres que hemos estado embarazadas sabemos de la existencia de miles de mitos respecto de este período de nuestras vidas. Uno de los más conocidos son aquellos que relacionan la forma del vientre materno con el sexo del bebé que se está gestando en su interior. No faltan las abuelas que predicen si será niño o niña según cómo se vaya formando nuestro vientre. Si bien este es un mito popular, podemos decir que tiene parte de verdad y parte de falacia.

La forma del vientre materno

La tradición popular afirma que si la barriga es puntiaguda dentro de ese vientre se está gestando un niño, en tanto si se trata de una barriga redondeada se está gestando una niña. Esta asociación entre la forma de la barriga y el sexo del bebé es legendaria, aunque carece absolutamente de un fundamento científico. Cada mujer es totalmente distinta de las otras, con lo que la forma de su vientre será diferente por varios motivos, que nada tienen que ver con el sexo del bebé que se está formando en su interior.

Mitos y verdades

Lo cierto es que la forma del vientre tiene mayor relación con el número de embarazos. Por lo general el primer embarazo suele presentarse con un vientre más puntiagudo, con lo que si obedecemos a los mitos, todos los primeros hijos serían niños; cosa que por supuesto no ocurre. A partir del segundo embarazo el vientre se torna más redondeado debido a la relajación de los músculos del útero y el abdomen. Otro factor decisivo respecto de la forma del vientre es la pelvis de la mujer, ya que si esta es más estrecha la barriga será más sobresaliente y puntiaguda. Otros factores son los músculos abdominales más tonificados por el deporte y la altura de la madre.