Salud

Miedos infantiles, alertas adultas

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La luz encendida, una mascota, una colcha pequeña o un objeto con el cual el niño/ña se sienta reconfortado y complementado con la contención familiar, son recursos para que los miedos vayan desapareciendo. Hay etapas donde los temores a la oscuridad, monstruos, payasos son parte del desarrollo en la edad de 3 a 6 años, si persistieran o fueran intensos y se desespera deberás consultar un especialista.

Es la etapa donde incorporan los juegos fantásticos o los amigos imaginarios y es un momento de la maduración donde les cuesta separar el mundo real del imaginario, en este periodo es aconsejable que no miren televisión antes de acostarse a dormir ya que puede provocar angustia o ansiedad y estas pesadillas. Los miedos pueden ser causados por factores externos: entorno donde vive, conversaciones con pares del jardín o institución escolar, situaciones de violencia doméstica, películas no aptas para su entendimiento y causantes internas como: emociones o sensaciones que no pueden compartirlas y las manifiesta con dificultades para dormir, de concentración u otras conductas no aptas para la edad en la que se encuentra.

Los miedos son normales y en ocasiones colaboran en la evolución del peque, favorecer la adaptación al medio, entendiendo situaciones y diferenciando realidad de imaginación, comprender cuando tomar precauciones y cuando no para poder superar aquello que lo atemoriza; solo logrará que en esta etapa la fantasía sea tal, si colaboras  conteniéndolo entre palabras que le expliquen lo que sucede y abrazos llenos de amor. En ocasiones se desencadena fisiológicamente como ser: tartamudeo, taquicardia, calores abruptos o fríos intensos, ansiedad, gritos constantes, movimientos de ciertas partes del cuerpo de modo continuo etc.

Protegerlos en demasía no permite generar la confianza en ellos mismos, los castigos tampoco son una manera de “intentar” alejar los temores del peque, sin darle gran dimensión al miedo pero tampoco restarle importancia, la comprensión es encontrar un equilibrio para que ellos sientan que es pasajero lo que sienten. Los pequeños tienen temores ante todo aquello que sientan que pone en peligro su integridad emocional o física, sea real o no y hasta suele suceder que a los adultos no les resulta razonable … lógicamente, el universo del niño tiene una dimensión tan bella que no está contaminada por limitaciones adultas entonces vive de modo más pleno.