Mi pequeño y el odontólogo
Cuando en los pequeños, los procesos destructivos de los dientes avanzan, se inicia una serie de variaciones en los tejidos más duros de éstos, que con el transcurso del tiempo originan alteraciones fundamentalmente en el nervio que se expresan mediante los clásicos dolores. Estos dolores pueden cambiar de intensidad en un mismo pequeño y de un pequeño a otro, en razón de las distintas capacidades que disponen los tejidos con relación a las agresiones que están sufriendo.
El pequeño ya no masticará de ese lado y por lo tanto será muy difícil que también se higienice. Llegado a tal instancia, en la mayoría de los casos el pequeño concurre al consultorio odontológico (en compañía de sus papás) a efectos de solucionar el inconveniente. Una vez analizada y estudiada la situación reinante, el pronóstico del nervio dental es muy poco favorable.
Considerando que las caries en los dientes tienen como comienzo una mala higiene, el primer objetivo tiene que ser el establecimiento de providencias prácticas indispensables para promover y adquirir hábitos de buena salud dental. Será deber de todo buen padre el enfocarse a la realización de una correcta tarea preventiva en el cuidado de los pequeños. Esto sin dudas abarcará el buen uso del cepillo de dientes, utilización de hilo dental, enjuagues fluorados indicados por el odontólogo, etc. Será muy importante también que ante el surgimiento del dolor tengan en consideración que no hay que medicar al pequeño sin antes haber realizado las consultas pertinentes.
Los papás tienen que intentar de no transmitir a sus pequeños los temores subjetivos hacia el odontólogo, dado que dicha situación dificultará los vínculos del pequeño con el profesional. Es importante señalar que los pequeños motivados con relación a la higiene y cuidados de la salud bucal desde muy temprana edad resultan muy colaboradores en casos críticos.
Imagen: universal baby
el 24-07-2008

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