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Mi pequeño se chupa el dedo

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 Todas las personas humanas y en particular los pequeños nacen con importantes necesidades de tipo fisiológicas como son la respiración, alimentación, etc. También se presentan algunas prácticas y excitaciones que originan distintos placeres y que no se limitan al sólo cumplimiento de dichas necesidades.

Una de las primeras acciones de los pequeños es la succión del pecho de su mamá. Al instante que se alimentan van percibiendo distintas sensaciones mediante sus labios y toda su boca. La región buco-labial le conforman cierta presión hacia los alimentos y un determinado estado de excitación. Mediante el constante chupeteo pretende aliviar tensiones en esa zona, más allá de las necesidades alimenticias. El pequeño en esta etapa experimenta placer, por lo que una vez encontrado el chupeteo del dedo tiende a ubicarlo nuevamente. Los pequeños disponen de todas las facultades como para proporcionarse placer.

El chupeteo es una práctica de naturaleza auto-erótica, dado que el pequeño logra determinado placer de su propio organismo. Muchos pequeños se succionan el dedo pulgar al tiempo que se acarician el pelo, o sea que efectúan una especie de colaboración activa entre las dos zonas. En los meses iniciales de la vida, los chupeteos y las exploraciones mediante la boca es frecuente y muy natural. Luego irá disminuyendo junto con la evolución de los desarrollos psicoafectivos.

Si bien los chupeteos de los dedos es una conducta totalmente normal, tendremos que observar la asiduidad, intensidad y la forma que lo realiza. Estar atento a si el pequeño toma otros objetos, juega y disfruta de otras acciones. Es difícil que el pequeño ceda esa costumbre, el dedo es parte de todo su cuerpo. Intentar que lo abandone a la fuerza, no brinda generalmente óptimos resultados. Si esto sigue en el tiempo habrá que ver y estudiar que es lo que está sucediendo y el por qué le resulta tan complicado transitar hacia nuevas etapas en su desarrollo.