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Mi pequeño no duerme bien

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Por más malo que parezca, los dulces sueños en los pequeños también se rigen por horarios y reglas. Y cuando éste no se presenta en la noche, ocasiona catástrofes en el transcurso del día. Las consecuencias inmediatas en los pequeños que no logran dormir correctamente serán los llantos y rabietas en la noche; y cansancio y enojos en el día. Pero todas estas modificaciones en el sueño nocturno pueden prolongarse por más tiempo y originar posibles trastornos en su vida de adulto.

La falta de sueño por demasiado tiempo puede llegar a causar desde inconvenientes con la autoestima hasta muchas clases de fobias, además de severas alteraciones en el entorno psíquico. De acá la necesidad de organizar correctamente los horarios de descanso, y de que los papás eduquen a sus pequeños a respetar todos los procesos destinados al reposo y sus acciones previas.

La desarticulación en los horarios del sueño se puede manifestar a partir del medio año de vida. Previo a los seis meses, evidentemente es normal que los pequeños se despierten en la noche, dormiten por intervalos de tiempo y no logren diferenciar la noche del día. Pero luego de esa edad, el cerebro del pequeño ya deberá estar entrenado para dormir entre ocho y diez horas sin interrupciones. Si luego de ese momento sigue despertándose varias veces en el transcurso de la noche sin poder volver a dormirse sin la colaboración de mamá o papá, puede estar presentando el clásico insomnio infantil por hábitos incorrectos.

Las principales causas que provocan en los pequeños no poder pegar un ojo en toda la noche van desde malas higienes en los sueños hasta enfermedades del tipo médico y a veces siquiátrica. Frecuentemente en vez de tener criterios concretos con relación al sueño, el pequeño permanece observando televisión hasta tarde y al día siguiente tiene que levantarse demasiado temprano. Esto altera el ritmo del sueño y la vigilia. Es recomendable que horas antes a dormir, el pequeño deba jugar, bañarse y cenar ligeramente verduras, pastas y productos lácteos. Quizás también conversar con sus papás en una habitación diferente a la que duerme, cantar, y por último leerles algún cuentito previo a apagar la luz.