Educación

Los peques y los abuelos

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 Cuando nace un bebé transforma en emociones y sensaciones impactantes que afectan de manera asombrosa el contexto donde crecerá el peque y la vida de todas las personas que lo rodean. Las responsabilidades que trae con su nacimiento son variadas, básicamente es un compromiso con la vida,  entonces hay que focalizar las habilidades que posees para poder encontrar un equilibrio.

La llegada del peque trae vida a la vida, los padres disfrutarán de la belleza y quienes debutan como abuelos sentirán que el alma salta de disponibilidades para realizar cualquier tipo de tareas que antes no hacían: cuidarlo, abrazarlos, reuniones familiares, caminar despacio o hablar en voz más baja para no alterar al bebé y aprender a ser más demostrativos en cuanto a toda expresión y sensación. La relación que se establezca entre el peque y sus abuelos dependerá mucho de la actitud de los padres por enriquecer este vínculo, siendo siempre un encuentro enriquecedor para ambas partes pues es un amor ilimitado e inexplicable, se establece desde otro lugar porque no hay exigencias u obligaciones desde ellos.

Pueden compartir actividades (caminatas, charlas, paseos, viajes) que permiten que fluya la relación desde el amor desinteresado y sin ningún tipo de obligación educativo como tienen los padres. Los abuelos ocupan un lugar muy especial en la vida de sus nietos, hay estudios científicos que demuestran que a los peque los hace muy felices estar con los nonos, la tata, abu, tita (algunos de los apodos que suelen decirles) donde en situaciones emocionales difíciles la presencia y contención de los más grandes hace liviana la carga de los más chicos.

En muchas instituciones alrededor del mundo de bajos recursos, han implementado “los abuelos del corazón” … son aquellos que dedican su tiempo a realizar a tareas referidas a lo social con niños que no son sus nietos de sangre pero tienen mucho amor para dar y este sentimiento cura cualquier mal. Se relacionan con ellos desde el amor puro y en su expresión más bella, es entrañable porque pueden dedicarle atención plena, nunca están apurados cuando se sientan a jugar y permiten más que los padres.