Moda y Complementos

Los peques y las gafas

niños gafas

Aunque llevar gafas es de lo más común, aún puede seguir implicando ciertas dificultades para los peques que empiezan a llevarlas. Aquí os hablamos de varias estrategias para ayudar a los niños a aceptar sus gafas. 

 

La elección del modelo

Cada peque tiene su gusto, eso es indudable. Y los modelos de gafas y colores son infinitos, sobretodo en el caso de la moda infantil. Para que marquen estilo, vale la pena dejarle escoger aquel prototipo con el que el peque se vaya a sentir más cómodo. Da igual si no es el preferido de los padres, lo más importante es que el peque adore sus gafitas para que no le cuesta nada llevarlas día tras día.

De plástico o metal, lo que sí debemos analizar es que el par de gafas se ajuste a la morfología del peque y que sean resistentes a los golpes y caídas, típicas entre los niños. Así pues, vale la pena optar por vidrios orgánicos reforzados o el policarbonato. Este último tipo es casi irrompible pero se raya fácilmente y también resulta el más caro. Además, también hay que tener en cuenta que las gafas sean anti reflectantes.

Tener que ponerse gafas puede ser algo difícil para los peques. Algunos, no obstante, se sienten orgullosos de hacer como los adultos y ponerse gafas. Otros sienten vergüenza, y en estos casos hay que mostrarles que es algo natural a través de personas próximas a los pequeños que lleven gafas. Hacerse fotos con las gafas nuevas también ayuda, y asociar el llevarlas a la seriedad, la responsabilidad, la inteligencia… El protagonista de Harry Potter lleva gafas, Superman cuando es periodista también, etc…

Sabemos que los peques viven cada día miles de aventuras, pero hay que intentar que las gafas duren el máximo de tiempo. Se pueden torcer, rallar, caer por el suelo… Hay que enseñar a los niños a ir con cuidado con las gafas, a no sentarse encima de ellas, a no dejarlas en cualquier parte y meterlas siempre en su estuche. También tienen que aprender a limpiarlas sin rallarlas: con un poco de agua y jabón y después enseñar a los peques a secarlas con un pañuelo de papel.