Educación

Los peques de dos años: lo bueno y lo malo

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En los pequeños de dos años los impulsos resulta lo primordial. No hay un eficiente autocontrol de sus conductas ni un mecanismo de valores y reglas determinadas a través de las cuales puedan manejarse. En esta edad, los padres y adultos representan de alguna forma la conciencia de los pequeños. En circunstancias los niños no recuerdan de lo que es correcto si los padres no se encuentran delante de él.

El significado de lo que está bien y lo que está mal para un pequeño de solo dos años es algo impreciso. Si los padres lo rezongan y le exclaman un “no” demasiado fuerte ante una acción inadecuada, el pequeño concluye que está mal porque a sus padres les parece mal y no porque ya lo sepa con anterioridad. Dado que no desea perder el amor y cariño de sus padres, el pequeño ante el enojo los complace.

A pesar que los pequeños no están todavía preparados para lograr una noción estable y clara de las acciones que se pueden hacer y de las que no, nunca será aconsejable consentirlo y no establecer límites claros. Todas las prohibiciones tienen que ir acompañadas de una mínima explicación. A pesar que el pequeño no la comprenda totalmente, es fundamental la actitud de los padres de no imponer las cosas a su antojo, sino en forma racional. No se debe razonar detalladamente, dado que un pequeño de dos años todavía no llega a comprender muchas situaciones. Si la prohibición está justificada, los padres tienen que mostrarse seguros y firmes de que tiene que ser cumplida.

A medida que el oposicionismo de los pequeños culmina, ellos aprenderán a satisfacer a sus padres y a hacer suyas todas las normas. De esta forma fabrican su propia conciencia y moral, al tiempo que se afirman en la aprobación de sus progenitores, pero sobre todo de su propio bienestar y felicidad.