Salud

Los niños y la alergia al polen

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Los niños, sobre todo con la llegada de la primavera, se ven afectados por la alergia al polen. Veamos qué es y cómo podemos prevenir los síntomas.

Parece ser que los niños con alergias alimentarias a los frutos secos y a ciertas frutas son más propensos a sufrir este problema, ya que tienen proteínas comunes. También cuando uno o ambos progenitores son alérgicos al polén las probabilidades aumentan.

Los síntomas más frecuentes son la rinitis, el picor nasal, los estornudos, la tos seca, el lagrimeo y los ojos enrojecidos. Aunque pueda parecer un resfriado no lo es puesto que estos síntomas aparecen de repente.

Uno de los agentes desencadenantes suele ser el polen de gramíneas, un tipo de plantas muy común. La lluvia influye en la aparición de esta alergia, ya que cuando llueve mucho entre octubre y marzo en primavera suele haber una alta concentración de polen, sobre todo en abril, mayo y junio. De todas formas cuando llega el calor el problema disminuye.

Prevención

Debemos tener cerradas las ventanas de casa para que no entre polen, así como las del coche. Tampoco los niños alérgicos deben ir al campo de excursión en estas fechas.

Además se aconseja evitar estar en zonas exteriores a primera hora de la mañana, sobre todo si hace viento, ya que los niveles de polen son más elevados. En casa conviene pasar la aspiradora cada pocos días.

Tenemos que duchar y lavar el pelo a los niños por la tarde noche para eliminar los posibles restos de polen antes de que se vayan a dormir. La ropa de los niños no debe secarse en zonas exteriores, mejor en la secadora o dentro de casa. Les podemos comprar gafas de sol para reducir el efecto del polen en los ojos.

En internet podemos consultar páginas web que nos muestran los niveles de polen en cada zona, lo que nos ayudará a planificar las actividades y salidas del niño.