Salud

Los niños y el estrés

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Los niños, aunque nos parezca extraño, pueden sufrir estrés debido a diferentes situaciones, como un divorcio de los padres, una enfermedad grave que les afecte a ellos o a un progenitor o por diferentes situaciones familiares o en el colegio.

Existen otras situaciones que en principio no parecen estresantes, pero que pueden percibirlas como tales, por ejemplo la presión para que sean los mejores en el cole, en los deportes de competición o si se les comparan con otros hermanos o amigos. El exceso de actividades extraescolares también puede ser fuente de estrés en los menores.

Si el estrés, ya sea por un motivo grave o por uno no tan importante, dura mucho tiempo puede afectarle a su salud, ya que al estar más débiles tendrán más facilidad para ponerse enfermos y coger por ejemplo un resfriado. El estrés suele afectar al niño de diferentes formas, sobre todo reduciendo el apetito, problemas para dormir, nerviosismo, bruxismo, pesadillas y falta de concentración que afectará a su rendimiento escolar.

Cada niño, según sus propias características, actuará de una manera y se enfrentará al estrés utilizando diferentes técnicas. De todas formas un niño que haya superado una situación adversa en el pasado y se siente seguro y apoyado por su entorno tendrá más facilidad para superar los problemas.

Aunque haya niños que parezcan tenerlo todo, quizás no se sientan apoyados por sus padres porque no les escuchan o porque trabajan muchas horas y no pueden estar con ellos. De hecho parece ser que los niños se sienten cada vez menos apoyados, quizás porque ya no cuentan con familias tan unidas y con figuras tan importantes como los abuelos y los tíos.

También el estrés infantil puede aparecer por la difícil situación económica que vivimos, ya que pueden oír a los padres quejarse o ver carencias graves en casa, como falta de comida o no poder comprar los libros y el material escolar. Por eso debemos comunicarnos con los pequeños e informarles de lo que sucede, sin dramatismos y siempre con esperanza para que aprendan que se puede salir, o al memos adaptarse lo mejor posible, a las situaciones difíciles que casi todos atravesamos en algún momento de nuestra vida.