Educación

Los más peques de la clase

School children

Existe la creencia que mejor que tu hijo sea el más mayor que el más joven de la clase. En Estados Unidos incluso se puede pedir una especie de año sabático antes de empezar el colegio cuando los niños han nacido a finales de año. Peques esperando en parvulario para empezar el colegio y no ser los más jóvenes. ¿Realmente esta práctica responde a un criterio objetivo y lógico?

El reto estimula

Cierto que en estas edades unos meses de más o de menos se hacen muy evidentes a simple vista. Mucho más que si lo comparamos con el desarrollo cerebral de los adultos, que experimenta pocas variaciones a lo largo de los años. Por lo tanto, no es extraño que se considere una “ventaja” notable ser mayor que el resto de compañeros de clase. A corto plazo, es cierto que los mayores serán los más grandes, los más rápidos, los más listos y los más fuertes. Sin embargo, recientes estudios plantean dudas al respecto: los más jóvenes también pueden finalizar los primeros, y cada vez son más los que lo logran. Estar en un ambiente de “mayores” estimula para superarse continuamente y a medida que pasan los años esas diferencias iniciales desaparecen.

La diversidad ayuda

La configuración de los miembros de una clase afecta el rendimiento escolar. Los peques se relacionan cada día y aprenden y crecen en sintonía. Si predominan niños más maduros, es lógico que los más jóvenes se adapten y beban de ese espíritu. Cuanto más difíciles sean los retos, mayores serán los esfuerzos. Los efectos positivos están ahí: queriendo alcanzar a sus colegas, pueden esforzarse tanto que al final, incluso, les pueden llegar a superar. Mezclar diferentes formas de pensar siempre es bueno. Lo mismo ocurre, pues, con nuestros pequeños.

Una sana competencia en las aulas puede ser positiva y todo un aliciente. Una desventaja inicial puede convertirse, de forma natural, en una bendición para el resto de las trayectorias de los peques.