Alimentación

Los helados como parte de la dieta infantil

Boy with icecream

Los helados son uno de los productos que más gustan a los peques, por eso si los elegimos de calidad y no excesivamente calóricos pueden ser la merienda perfecta en verano.

Los helados son refrescantes y tienen un sabor muy agradable, por eso a casi todos los niños les encantan. En verano pueden tomar un helado al día, no más. Es mejor que no lo tomen después de cenar porque esa energía no la queman por la noche.

Los helados elaborados con leche contienen calcio, proteínas y vitaminas B y D. Los niños a los que no les gusta demasiado la leche pueden tomar calcio si comen helados, pero tampoco es un sustituto, ya que también aportan grasas y azúcares.

Si a un niño le apetece merendar algo dulce el helado es una buena opción, siempre y cuando no tenga problemas de sobrepeso. Si es así podemos darle un helado cuya base sea el agua, mucho más ligero porque no aporta grasas, aunque sí azúcares. También existen helados sin azúcar aptos para niños diabéticos.

Los helados de hielo o los elaborados con zumos naturales pueden servir también para los niños que no quieren beber mucha agua, ya que son muy hidratantes y les ayuda a reponer los líquidos que pierden por el calor o el ejercicio.

Si queremos preparar una merienda más saludable podemos poner en un bol trocitos de fruta con helado de yogur, seguro que les gusta.

Conviene que leamos las etiquetas de los helados y evitemos los que contengan aceite de coco y palma, un tipo de grasas perjudiciales que a veces pueden aparecer con el nombre de grasas vegetales.

En definitiva, los helados siempre que se tomen con moderación pueden formar parte de la dieta de los peques, pero hemos de intentar que como mucho tomen uno al día y de un tamaño pequeño.