Educación

Los derechos olvidados

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El objetivo de que cada pequeño pueda disfrutar de una niñez feliz y un pleno bienestar debería ser la principal preocupación de todos los padres, familia y la sociedad. Sabido es, que esto no siempre resulta de esta manera por motivos que pueden ir desde la ignorancia hasta alguna actitud de desidia. Intentemos aportar para que al menos la ignorancia no resulte un motivo por el cual los derechos de los pequeños sean avasallados.

Lo primero que debemos conocer y jamás olvidar es que cualquier pequeño es un ser humano y como tal goza de los derechos inherentes al mismo. Todos los menores poseen el derecho a ser escuchados y a lograr una respuesta cuando se adopten decisiones que interfieran en su propia vida. También los pequeños tienen el derecho a disponer de un tiempo libre, el derecho a jugar va enlazado con que tenga la oportunidad de participar en actividades artísticas y culturales.

La importancia del juego en la etapa de la niñez le permite poseer distintas experiencias e intercambiarlas sanamente con otras personas. Promover todas las actividades lúdicas de los pequeños le compete no solamente a los padres, sino también a maestros, instituciones y al Estado. Se deberán crear los espacios fundamentales para el juego, brindar recursos para los tiempos libres, fomentar guías de juegos igualitarios.

La vida familiar es el ámbito ideal para el mejor logro de la protección integral de los pequeños. Todo niño tiene el derecho a vivir y desarrollarse junto a su núcleo familiar y a no ser separado de ella por razones financieras o económicas. Los derechos de los pequeños no son solamente un simple discurso y cada uno de nosotros tenemos la responsabilidad de contribuir y colaborar para que sean realmente disfrutados.