Salud

Los baños y masajes en los pequeños

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Posteriormente a que el médico pediatra autorice a bañar a nuestro pequeño, será aconsejable que bañemos a nuestro bebe todos los días, convenientemente en las noches luego de que lo alimentemos. Esto hará que le cree un efecto de tono relajante, especialmente si lo acompañamos con un masaje.

Como primer paso hay que calefaccionar el lugar del baño, aproximadamente entre 22 y 25 grados centígrados. Previo a bañarlo escogeremos el shampoo y jabones a utilizar, preferentemente con Ph balanceado y aprontamos toda la ropita que necesitaremos luego para vestirlo. Es fundamental usar los productos de limpieza y perfumes adecuados, dado que las pieles de los pequeños son altamente sensibles. Luego completamos el lugar donde lo bañaremos a una temperatura acorde de agua (35 – 37 grados), usando para seguridad un termómetro de baño. También podemos confirmar la temperatura del agua sumergiendo nuestra mano. Luego de haber tomado todas estas precauciones estaremos en condiciones de iniciar el baño del pequeño.

Ubicamos nuestra mano izquierda debajo de su cabecita, y con la mano derecha lo tomamos de los tobillos introduciéndolo en el agua suavemente. Luego lo mantenemos por debajo con la mano izquierda y utilizamos la mano derecha para asearlo correctamente, no olvidando de limpiar muy bien detrás de sus orejitas y cabellos. Al finalizar el baño, que durará entre cinco y diez minutos, el pequeño debe envolverse inmediatamente un una toalla, lo apoyamos sobre una superficie plana y lo secamos con mucho cuidado.

Será muy provechoso dedicarle unos minutos y masajearlo con las puntas de los dedos usando para ello algún aceite especial para bebés. Hay que realizar movimientos largos a través de su cuello y utilizar la palma de la mano para masajear sus bracitos. Habrá que evitar los masajes en la cabeza ya que es muy débil en los primeros meses de vida. El hábito de los masajes es muy estimulante y puede mantenerse en el transcurso de todo el crecimiento del pequeño. Sin dudas que ayudará al pequeño a asociar los baños con unos instantes de descubrimiento a sí mismo, placer y fundamentalmente tranquilidad.