Alimentación

Las grasas en la alimentación del niño

aceite de oliva en la dieta del bebé

 

Un niño, al igual que un adulto ha de tener una alimentación equilibrada y variada. Está claro que los alimentos calóricos han de ser controlados en cualquier dieta, pero no por ello han de ser eliminados, pues son los que producen la energía suficiente en el organismo y entre ellos los hay básicos e importantes como los frutos secos, aceite de oliva, mantequilla… que aportan gran cantidad de nutrientes y vitaminas para el desarrollo y crecimiento del niño.

Los alimentos se clasifican en tres grupos: constructores, protectores y energéticos. Todos son necesarios para llevar una vida sana. En este caso nos vamos a ocupar de los energéticos, quizás los que siempre nos preocupan en la mayoría de las dietas por su control de consumición al ser tan elevados en sus calorías.

Estos alimentos tienen un gran porcentaje en grasas y aportan mucha energía. Para tener una idea del alto valor energético de las grasas, podemos decir que mientras un gramo contiene 4 kilocalorías de carbohidratos, contiene 9 kilocalorías en grasas.

Sin embargo un niño necesita este tipo de nutrientes para obtener la energía que desarrolla en cuanto a la gran actividad física que realiza, incluyendo en ello el crecimiento y evolución. Entre los alimentos que han de consumir se encuentran algunos esenciales como el aceite de oliva, el cual recomiendan los nutricionistas. Una buena forma es añadir en las papillas una cucharadita de este aceite hasta que el niño cumple los dos años.

Si en una dieta se controlan las grasas para que no se conviertan en exceso, sino solamente en alimento calórico, obtendremos una dieta perfecta y equilibrada, ya que a diferencia de los carbohidratos que aportan una nutrición directa, las grasas tienen el incoveniente que se almacenan y de ahí los kilos de más que aportan si no se queman con ejercicio físico y actividades diarias, aspecto en el que los niños no tienen ningún problema por su constante movimiento.