Moda y Complementos

Las chanclas, sí pero no todo el tiempo

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Las chanclas son uno de los calzados favoritos en verano, ya que son cómodas de poner y muy asequibles, aunque también presentan algunos inconvenientes.  

Las chanclas, al ser de plástico, son una buena opción para ir a sitios donde haya agua, como la playa y la piscina, ya que así les protege de los hongos o de las picaduras de insectos.

Las chanclas se caracterizan por llevar sólo una tira entre los dedos, por lo que no sujetan demasiado bien y no deberíamos ponérselas a los niños si van a caminar bastante o hacer ejercicio porque pueden caerse o tropezarse. En las playas de piedra siempre es preferible ponerles unas cangrejeras que sujetan mucho mejor el pie.

En el campo o en la ciudad los niños no deberían usar chanclas, ya que el pie está demasiado expuesto e incluso puede romperse una uña.

Por otra parte a muchos niños les resultan incómodas, ya que la tira puede hacer heridas entre los dedos a causa del roce continuo. Si aparece una ampolla o rozadura en esta zona debemos cuidarla para que no se infecte.

Además, los peques tienen que forzar más el tobillo y el pie al tener sólo un punto de apoyo en las chanclas, por lo que puede aparecer dolor. Tampoco deberían llevar chanchas los niños con pies planos o curvos

En los niños más pequeños siempre es mejor que lleven un tipo de calzado que esté reforzado en el talón y con la puntera amplia para que los dedos de los pies no estén presionados.

Si les compramos unas chanclas debemos elegirlas con una suela fuerte, ya que si es más blanda se puede doblar por la mitad y es más fácil tropezarse. Además la talla ha de ser la correcta sin que el pie sobresalga. Y cuando veamos que empiezan a desgastarse debemos tirarlas y comprar otras.