Educación

La trascendencia de leer (I)

la-trascendencia-de-leer-i.thumbnail

 La estimulación a la lectura desde la más temprana edad, resulta fundamental en la vida de todos los pequeños, sin demasiado esfuerzo podemos brindarles una excelente herramienta de primera necesidad.

Un reclamo frecuente de todos los padres hace referencia a la carencia de interés de nuestros pequeños por la lectura. Si bien nos encontramos en épocas donde la imagen logra captar la atención de los pequeños, y dentro de las imágenes sin dudas la televisión, es fundamental que aproximemos al pequeño a la lectura, dado que será a partir de este hábito su respuesta a los futuros estudios. Raramente, el pequeño o hasta un adolescente que rechace la lectura, se pueda relacionar correctamente con sus libros de texto.

Ordenarle a un pequeño que lea suele resultar en que se dormite o que se escape de esa actividad. Esta reacción la hemos comprobado todos los padres al hacer el intento que nuestros pequeños lean sus lecciones o a menudo cuando bajan información de Internet, pues no será útil que la lleven al colegio o escuela sin haberla leído. Si analizamos las posibles causas del poco interés por la lectura, encontraremos muchas y muy diversas. Entre ellas familias en las que la lectura no ha resultado un hábito de ninguno de sus integrantes, muchas horas frente a la pantalla chica, el estímulo permanente hacia los juegos y en la actualidad podemos agregar el ordenador entre otros.

Si razonamos de la base que los contactos iniciales del pequeño con los libros son a través de sus padres, abuelos y hermanos, quienes primero les enseñamos los dibujos y posteriormente les leemos los cuentos, lo vamos dirigiendo a un universo de cuentos y fantasías en el que rápidamente el pequeño se integra. Esta integración a veces es como un simple oyente pasivo, que pregunta y disfruta, pero que va incorporando al desarrollo de su intelecto una serie de conceptos de forma casi imperceptible por momentos. Pero como a menudo sucede en los cuentos, asumirá que el bien triunfa sobre el mal, además de los placeres y peligros del mundo, y sobre todo las infinitas relaciones con la sociedad.