Educación

La rivalidad entre hermanos

Que los hermanos se pelean no es ninguna noticia, sobre todo cuando son pequeños, pero como padres debemos estar alertas a que esto que es prácticamente algo natural de la infancia no se transforme en una relación agresiva que continúe a medida que nuestros peques crecen y se vuelva algo permanente. La mejor forma de evitar que esto suceda es entender qué factores actúan en este tipo de relaciones y evitar que empeoren.

El origen de la rivalidad entre hermanos por lo general radica en su competencia por el amor de los padres, si bien esto es algo natural también debe serlo la asimilación de la realidad, esto es, que el amor de sus padres es equitativo y abarca por completo a todos sus hijos. Los niños que logren interiorizar esta verdad tendrán una relación saludable con sus hermanos, incluso de cierta complicidad y alianza indestructible. De lo contrario se generará una rivalidad que la mayor parte del tiempo deriva en agresiones que se hacen más violentas durante la adolescencia e incluso podrían recrudecer en la adultez.

Para lograr esto los padres somos los encargados de derribar todo atisbo de diferencia en lo que respecta a nuestra forma de actuar con cada hijo, no dando preferencia a ninguno por ninguna razón, aunque esta nos parezca justificable. Además es fundamental que detectes las necesidades personales de cada uno de tus peques: carácter, debilidades y habilidades; sabiendo esto también tendrás la capacidad de brindarle tu cariño y atención justamente en aquello que más lo necesita.

Finalmente algo fundamental, jamás cometas el error de regañar a alguno de tus hijos comparándolo con uno de sus hermanos; esto no solo dañará su autoestima sino que le generará un rencor innecesario e inmerecido hacia el otro.