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Obesidad infantil

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La obesidad deriva de “obesus”: persona que tiene gordura en demasía, es la gran cantidad de grasa almacenada por una mala ingesta de alimentos (alto en grasas e hidratos de carbono) y la casi nula actividad física (del televisor al baño, del banco del colegio al sillón del living). Es un complejo sintomático producto de la acumulación de grasa en cantidad mayor a la normal.

Cuando la obesidad en los peque se produce por una desequilibrada alimentación puede generar complicaciones al caminar, respiratorias y hasta reacciones alérgicas en la piel pudiendo sufrir diabetes, hipertensión que conducirán a afecciones coronarias. La alimentación y la actividad física en un niño es un hábito que los adultos deben guiar para su bienestar, ya que los pares por lo general tienden a la agresión verbal por no responder a un estereotipo de moda.

El tener una dieta alta en consumo de frutas, verduras y alimentos naturales harán que el peque sienta mayor cantidad de energía para poder realizar actividades físicas. Teniendo en cuenta que la ansiedad es un factor determinante y bastante común en este tipo de adicción (es a las comidas sin tener hambre sino por el impulso mismo de comer y luego la conocida culpa).

La recuperación de un niño obeso se compone de tres partes: buena alimentación, actividad física controlada y un acompañamiento terapéutico que complemente con la contención familiar. El consumo de un mayor número de calorías que ingesta frente a aquellas que gasta combinadas con problemas emocionales, psicológicos y del contexto.