Salud

La motricidad en el primer año de vida

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 El desarrollo de la motricidad en el primer año de vida de los pequeños aporta unas normas y reglas ajustadas pero indicativas y en ningún instante demasiadas estrictas. La mejor forma de verificar esto, se logrará a través de los reconocimientos pediátricos regulares.

El orden progresivo de las adquisiciones de nuevas habilidades manipulativas, posturales y sobretodo de locomoción serán en forma paralela al de la desaparición de algunos reflejos del tipo arcaico. Los pequeños pueden llegar a gatear sin haber mostrado especial interés en arrastrarse. Sin dudas los exámenes pediátricos serán en todo sentido ineludibles y sumamente aconsejables.

En los primeros cuatro meses será imprescindible llevar al pequeño al pediatra por lo menos una vez al mes, y seguidamente alcanzará con hacerlo una vez cada dos meses. Los padres deberán colaborar todo lo posible con el profesional o especialista, respondiendo con suma precisión a sus interrogantes y suministrando toda clase de detalles complementarios que se consideren importantes.

El desarrollo de la psicomotricidad obedece a pautas de maduración biológicamente establecidas para toda la especie humana, pero no debemos descartar la influencia del ambiente en el proceso de aprendizaje. Es por este motivo, que existen apreciables diferencias entres sociedades distintas y culturas, y también entre dos pequeños cualquiera, incluso dentro de una misma familia. Un desarrollo ligeramente retrasado o algo precoz en algunos de sus detalles tiene que ser considerado absolutamente normal si el médico especialista no nos indica lo contrario, y cualquier preocupación en este sentido será vana.