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La maternidad y las 3 heridas de Freud (II)

Heridas narcisistas de madres, más modestas en términos de especie, pero dolorosas y conmocionantes.

Hay un momento único en la vida de una mamá embarazada, en donde íntimamente tomamos estricto registro de ese cuerpo ajeno, de ese Otro que depende aún, pero que es una clara expectativa de ser autónomo dentro de nuestra panza. Un cuerpecito ajeno, para su aceptación o para su rechazo, pero Otro. Y la omnipotencia de nuestro ser madre acusa el primer golpe.

El tiempo seguirá entre pañales y sopas, y habrá un día, uno en particular, donde después de hilvanar de a poco letras y palabras, ese hijo nuestro habrá aprendido a hablar, o a leer, y será, más allá de la satisfacción y el orgullo, otra herida para esa madre con mayúsculas.

Su palabra de madre ya no será absoluta, podrá ser cotejada con la palabra de otro, podrá ser cuestionada o enriquecida y el hijo tendrá autonomía para buscar otras palabras.

(Continúa…)

Imagen: saludable