Educación

La madre soltera

madre e hijo

Por suerte, el dramatismo con que hace unos años atrás se trataba la situación de la “madre soltera” está perdiendo vigencia. Están desapareciendo los viejos prejuicios en relación a la mujer que ha decidido asumir la maternidad sin la presencia de un hombre, pero aún así es preciso considerar algunos aspectos sicológicos que pueden afectar la situación.

Fascinadas por la maternidad, varias mujeres depositan una excesiva carga emotiva en su pequeño, condenándolo a una total dependencia y muy agobiante. Otras, por el contrario, lo aceptan resignadamente, y no pueden dejar de vivirla como un acontecimiento inevitable. Tanto si el pequeño es fruto de una decisión personal y razonada como si lo es de una relación que se ha visto truncada, es importante que toda futura mamá aprenda a aceptarlo plenamente.

Existen dos momentos muy importantes para los pequeños, coincidiendo ambos con los dos tiempos del complejo de Edipo: de los dos a los cinco años y a partir de los nueve añitos. En estos lapsos es conveniente introducir una figura masculina en la propia vida del niño. Las madres solteras deben procurar el equilibrio en el desarrollo síquico de su niño, contando para esto con la presencia de la figura masculina que no necesariamente tiene que ser el padre biológico.