Salud

Ictericia: una enfermedad del recién nacido que no debe preocuparnos

Recuerdo cuando nació mi primer hijo cómo solía sobresaltarme por cada cosa que notaba en él y que me parecía que estaba fuera de los parámetros normales, claro que, en ese momento desconocía absolutamente cuáles eran esos parámetros. Por este exceso de temor e inexperiencia he corrido al médico por tonterías como el desprendimiento del cordón umbilical o un pequeño sarpullido producto del calor. Todas las madres primerizas solemos tener este tipo de anécdotas para contar.

Una enfermedad que suele alarmarnos más de lo debido es la ictericia, principalmente porque se trata de una afección bastante común en los recién nacidos, pero que al provocarles un cambio de color en su piel y tornarla absolutamente amarillenta, es bastante normal que a las mamás nos preocupe, más por desconocimiento que porque se trate de algo de verdadera gravedad.

La ictericia es la resultante de un aumento de la bilirrubina en la sangre. La bilirrubina es un pigmento de la bilis, de color amarillo, que se produce en la degradación de la hemoglobina. La bilirrubina durante la gestación es eliminada por el cuerpo del bebé y procesada por el hígado materno, pero al nacer es el hígado del peque el que debe hacer el trabajo, y en algunos casos esto lleva un poco de tiempo. Especialmente a los bebés prematuros.

Por ese motivo la ictericia comienza a notarse entre el segundo y cuarto día de vida del bebé, y como es algo que solo demanda el tiempo necesario para que su hígado haga el proceso de eliminación de la bilirrubina; en tanto no se necesita ningún tratamiento ni dejará secuelas. El color amarillento en la piel del bebé puede tardar en desaparecer un par de semanas. Ahora bien, si los niveles de bilirrubina son demasiado altos, se colocará al bebé en una incubadora bajo luces artificiales de color azul que harán el trabajo de descomponer la bilirrubina de la piel.