Salud

Hiperactividad y déficit de atención en los niños

hiperactivity

Se puede definir a la atención como una función cerebral, cuya finalidad es seleccionar entre la multitud de estímulos sensoriales que llegan simultáneamente y de manera incesante al cerebro, las que son útiles y pertinentes para llevar a cabo una actividad motora o mental.

Es por eso que la mayoría de las actividades de la vida diaria, sobre todo en nuestros peques, requieren de la atención para ser realizadas con eficacia. ¿Qué sucede entonces cuando hay alteraciones en los procesos de atención de un niño?

En estos casos las limitaciones pueden observarse en la capacidad para:

·    enfocar y sostener la atención.
·    mantener el autocontrol y la autorregulación.
·    inhibir los impulsos o conductas.
·    ejecutar las tareas asignadas.

Las características citadas forman parte de un cuadro conocido como Trastorno por Déficit de Atención (TDA) que puede presentarse también con Hiperactividad (TDAH). Éste es un síndrome biocomportamental del desarrollo, es crónico y su origen –aunque aún permanece en estudio- es principalmente innato o genético.

Sus manifestaciones aparecen antes de los seis años y aunque el diagnóstico se realiza recién a esa edad puede detectarse con anterioridad a través de algunos indicadores.

Entre el 5 y el 10 % de la población escolar padece este trastorno. Esto significa que en una clase de treinta alumnos es probable encontrar de 1 a 3 niños con TDA/H. Se presenta además con mayor frecuencia en varones que en mujeres.

Si bien el cuadro nunca se presenta de forma pura ni idéntica en dos personas, algunas particularidades de los niños con TDA/H son:

·    se distraen fácilmente
·    tienen dificultades para escuchar
·    les cuesta concentrarse
·    su desempeño escolar es irregular
·    son desorganizados
·    muestran evasión o rechazo ante el trabajo mental sostenido
·    pierden con frecuencia sus pertenencias o útiles
·    les resulta difícil trabajar con independencia
·    son inquietos e hiperactivos

Los niños con dicho déficit suelen aprovechar muy poco lo que la escuela les brinda. Por lo tanto es sumamente necesario un trabajo intensivo y de mucho apoyo principalmente en las etapas iniciales del aprendizaje. Además se asocian a este déficit otros trastornos como:

– trastornos emocionales (85%)
– trastornos de aprendizaje (80%)
– problemas sociales (65%)
– repetición de año (28%)

El diagnóstico a tiempo y el tratamiento adecuado en colaboración con la familia y la escuela mejora notablemente la evolución del niño con TDA/H.

Hay al menos tres cuestiones relevantes implicadas en el tratamiento:

-Un trabajo con la familia -generalmente a cargo de un psicólogo- que muchas veces necesita entender al niño y utilizar estrategias para ayudarlo a manejar su conducta, aprender y organizarse.

-Un trabajo cognitivo con el niño y de adecuaciones curriculares con el docente -realizado por el psicopedagogo-. Generalmente es necesario que el docente modifique su manera de enseñar y de relacionarse con el niño en favor de su aprendizaje.

-El uso de medicación, dispuesta por un neuropediatra.

Exponemos a continuación algunos aspectos a considerar en la educación de niños con TDA/H:

·    comunicarles con claridad los comportamientos que desean del niño (repetir las normas todas las veces que sea necesario)
·    establecer una rutina tan sistemática como sea posible
·    ayudarle a establecer el orden de las actividades que debe realizar, enseñándole a confeccionar listas, horarios o notas sobre las actividades a realizar durante el día.
·    recompensar con beneficios o felicitar al niño cuando tenga comportamientos que demuestren orden y finalización de tareas escolares u hogareñas.
·    Mantener una comunicación fluida familia-escuela para mejorar la conducta del niño.

Y, como siempre decimos, no olvidar que toda detención precoz y el tratamiento adecuado siempre es lo mejor que puede sucederle a un niño con trastornos de comportamiento. Presta atención, en tus manos está la salud de tu hijo y su bienestar. ;)