Salud

Gafas de sol, mucho más que un complemento

Child with sunglasses

Muchas veces vemos a un niño con gafas de sol y pensamos que las llevan sólo por una cuestión de estética, pero nada más lejos de la realidad.

Las gafas de sol, especialmente en verano, son necesarias para evitar problemas en la vista. Por ello las debemos adquirir siempre homologadas y en establecimientos que cuenten con todas las garantías. Nunca las debemos comprar en puestos callejeros, ya que no nos ofrecen ninguna seguridad y además pueden perjudicar la vista en lugar de protegerla.

Lo ideal es dejarse asesorar por un buen profesional para que nos recomiende las que mejor se ajusten a su cara y necesidades. En todo caso es aconsejable que sean cerradas por los laterales para que no pasen los rayos solares. En general las que tienen los cristales grises son las más adecuadas porque dejan ver bien al tiempo que protegen.

Para los niños más pequeños encontraremos modelos con una goma que se ajusta en vez de patillas para que se sujeten mejor. En los establecimientos existen muchos modelos divertidos y seguro que hay más de uno que le gusta al peque.

Los rayos solares pueden ser muy peligrosos para los ojos, y más en el caso de los niños porque todavía son más sensibles y están todavía desarrollándose. De hecho el sol puede incluso producir quemaduras y otras lesiones en los ojos de los más pequeños de la casa.

Las gafas de sol son perfectas si vamos a la playa o a la piscina, incluso si pasamos el día en la montaña de excursión, cogemos la bici o vamos de paseo por la ciudad. En la nieve son imprescindibles porque el reflejo aumenta la potencia de los rayos.

No es muy frecuente ver niños con gafas de sol, y es una pena porque deberíamos concienciarnos de su importancia, al igual que sucede con la protección solar o los gorros.