Embarazo

En breve llega tu bebé – Octavo mes

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El octavo mes de embarazo trae muchos cambios en el feto, el lanugo desaparece de la cara del bebé y las extremidades se desarrollan hasta tener un aspecto más rellenito; el nacimiento se acerca y va adquiriendo una posición con la cabeza hacia abajo (en la mayoría de los casos, pues en mis niñas no fue así). El espacio que tiene para moverse en la cavidad uterina es exiguo, por eso en este período puedes sentir al bebé un poco más quieto; a excepción de los pulmones, los órganos ya están a pleno funcionamiento.

El nacimiento en este mes es de alto riesgo, pues su aparato respiratorio está aún en formación; las patadas son fuertes y reiteradas pero más espaciadas; tu bebé empieza a colocarse en la posición definitiva, normalmente llamada: cefálica que es la cabeza fetal hacia la pelvis y en otras podálica: con las nalgas fetales hacia la pelvis (como mis princesas). En caso de que el bebé adoptó esta última posición, por lo general se le practica a la mamá una cesárea, para disminuir el riesgo de vida de ambos, aunque hay casos en los  que de igual manera “obligan” a la mamá a realizar el parto por vías naturales.

En el 90% de los casos el bebé se ubica de modo que la cabeza sea la primera en salir al momento de nacer; también el meconio ya se encuentra dentro del intestino del peque que es una sustancia oscura y verdosa que expulsará tu bebé luego de su maravilloso nacimiento. En este mes aparece en los alvéolos una sustancia llamada surfactante  (mantiene un equilibrio en los pulmones e impide que se retraigan luego de cada respiración) y este líquido recubre los alvéolos y el peligro de que tu niño/a nazca es que no tiene suficiente cantidad de surfactante.

El bebé comienza a parpadear, el iris puede dilatarse y contraerse según la luz que reciba aunque no puede ver correctamente; así mismo el sentido del gusto lo tiene desarrollado y ya puede distinguir sabores pues las papilas gustativas ya están activas. Sus oídos maduros, le permiten percibir mejor los sonidos graves que los agudos; su bella piel ya es rosada y lisa y el vello que lo protegía  desaparece y continúa acumulando reservorios de grasa en la epidermis.