Salud

El pequesueño, un placer necesario

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El descanso en los peques es importante porque recuperan energías que desgastaron en la jornada y se renuevan procesos mentales como: la inteligencia y la memoria. Así mismo se producen hormonas, por eso cuando un niño/niña descansa se levanta con mucha potencia, pues ha reparado su cuerpo  y mente .

La falta del mismo o la disminución de las horas de descanso que cada peque necesite y no realice, tendrá consecuencias directas como: el bajo rendimiento escolar, dificultad para concentrarse, irritabilidad, llanto sin motivo, malhumor y un sistema inmunológico débil. Complementar la siesta o el sueño nocturno con música clásica, sonidos celtas o canciones con tu voz allanarán al bienestar para que se duerma, uno de los objetos que producen alteraciones es que se “queden dormidos frente al televisor” porque los destellos son incesantes y no lo dejarán relajarse.

Así mismo la cantidad de horas recomendables para un peque dependerá de la edad del mismo y de sus actividades diarias, el establecer horarios relacionados con los hábitos promoviendo la rutina. Un peque promedio duerme en la etapa de la primera infancia de diez a doce horas diarias, puede alternarse con dos horas de siesta si concurre a una guardería ya que las actividades físicas son superiores a las de un niño que queda en el hogar.

Lo importante es la calidad del sueño del pequeño para que su actitud al despertar sea positiva, con buen humor y energía suficiente para comenzar el nuevo día. La manera de relacionarse con las personas de su entorno también dependerá de como descansó en la noche, por eso algunos consejos para tener en cuenta:

  •  no mirar tele antes de acostarse y/o dormir
  • mimos y arrullos siempre brindan bienestar y relajan
  • que la cena sea moderada
  • establecer horarios rutinarios
  • saludar a las personas que comparten el hogar, colaborará al hábito y asociar con el momento del descanso nocturno.

 Hay trantornos en el sueño que se llaman: sonambulismo (dormido realiza actividades como si estuviera despierto/a), bruxismo (rechinar los dientes entre sueño), somniloquia (hablar dormido/a), narcolepsia (sueño recurrente), apnea (suspensión de la respiración) y las comunes pero no habituales pesadillas.